A LA CITA ACUDIERON ALGUNOS EDILES ORIOLANOS JUNTO CON INTELECTUALES COMO EL CRONISTA OFICIAL DE ALICANTE ENRIQUE CERDÁN TATO Y MUCHOS JÓVENES

Despliegue de una bandera republicana con la efigie de Miguel. :: A. ARAGÓN
Un tren republicano bajó ayer hasta la capital de la Vega Baja, en el extremo sur de la Comunidad Valenciana, a decenas de personas que quisieron recordar la figura del poeta Miguel Hernández en el año de su Centenario, así como la fidelidad del escritor de Orihuela a sus ideales políticos.
La cita arrancó en Castellón, desde donde partió el convoy, que horas más tarde desembocaría en la capital del Segura con centenares de personas pertenecientes a colectivos de izquierdas que defienden un sistema republicano para España.
A las doce del mediodía y formados desde la estación intermodal, casi un millar de personas fueron manifestándose por las calles oriolanas hasta cruzar la ciudad en dirección a la casa natal del poeta cabrero, donde le rindieron un homenaje, con la lectura de un manifiesto en el que se resaltó el compromiso vital y poético del autor con las creencias republicanas, además de su filiación a las filas del Partido Comunista.
A la cita acudieron algunos ediles oriolanos como el ecologista Manuel Gallud o la socialista Ana Mas, junto con intelectuales como el CRONISTA OFICIAL DE ALICANTE ENRIQUE CERDÁN TATO y muchos jóvenes, acaso la nota más destacada de la cita en la calurosa mañana.
Pero si al arranque de la marcha reivindicativa el número de integrantes era escaso, poco a poco éstos superaron el millar de personas, que se acercaron incluso desde localidades de la vecina Región de Murcia.
Querían estar presentes en la cita de tributo de los colectivos de izquierdas a la figura de uno de los «escritores más comprometidos con su tiempo, sus ideales y el momento que le tocó vivir», como resaltó Amparo Pérez, del Ateneo Viento del Pueblo, en el manifiesto leído a las puertas de la casa del poeta, en la calle de Arriba.
Aunque las consignas estaban claras y el homenaje al poeta era lo primero los manifestantes, quizás por lo delicado de la situación económica actual, no se pudieron reprimir y lanzaron gritos contra el sistema capitalista, llamamientos a una inminente huelga general contra la reforma laboral que planea el Gobierno de Rodríguez Zapatero y, por supuesto, contra la monarquía española.
La marcha llegó al fin hasta el Rincón Hernandiano donde pudieron escuchar, bajo un sol de justicia, un pequeño trazado por la vida del poeta, la vigencia de su obra y su entereza para defender hasta el final de sus días sus creencias, además de visitar la casa o la famosa higuera.
El final de fiesta estuvo en la Glorieta de Gabriel Miró, con la celebración de una comida popular, actuaciones musicales y la lectura de poemas de Miguel Hernández.
Fuente: http://www.laverdad.es - Joaquín Andreu