SAN ISIDRO ANTES ERA FESTIVO

ANTONIO LUIS GALIANO, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA (ALICANTE)

Imagen de la Romería de San Isidro, celebrada en Orihuela el 15 mayo 1948. Gran Premio de Carrozas. :: COLECCIÓN ANTONIO BALLESTER CELDRÁN

Imagen de la Romería de San Isidro, celebrada en Orihuela el 15 mayo 1948. Gran Premio de Carrozas. :: COLECCIÓN ANTONIO BALLESTER CELDRÁN

No termino de saber si antes todo era mejor o peor, o si era bueno o malo. La verdad es que los salarios permanecían inalterables durante muchos años, pero los precios se mantenían. Se trabajaba más o tal vez menos. Sin embargo, el calendario laboral estaba plagado de fiestas y medias fiestas, recuperables o no. Fiestas que han quedado en el olvido al pasar a ser días laborables, dentro de una coherencia económica. Así repasando los meses del año, las fiestas de San Antón, los jueves de Carnaval, Jueves Santo (que siempre era festivo) y los otros dos jueves que relucían más que el sol, los días primeros de abril y de octubre, y el 18 de julio por razones políticas, el segundo y tercer día de Navidad y el 15 de mayo, San Isidro Labrador.

A nivel ciudadano esta última festividad adquirió el carácter de romería, desde los primeros años cuarenta del siglo pasado de la mano de la Caja Rural Central y de la Hermandad de Labradores y Ganaderos.

No existe, o al menos, no tengo noticias, si hay antecedentes de la celebración de la festividad de San Isidro en Orihuela. Advocación medieval milagrera, que tuvo en Madrid su cuna y que desposó con Santa María de la Cabeza. Desconozco desde cuándo es considerado popularmente como «Patrón del Agro español» este santo canonizado, no sin muchas peripecias, en 1724 y declarado oficialmente por Juan XXIII, en 1960 como Patrono de los campesinos y agricultores españoles.

Ignoro, como tantas otras muchas cosas, desde cuándo comenzó a denominarse Barrio de San Isidro a esta zona de Orihuela al pie de la sierra, comprendida entre el monte del Oriolé y los aledaños de la ermita del Sepulcro, de la que siempre he oído comentar que por allí habían yacimientos minerales que intentaron ser explotados en la última década del siglo XIX. Barrio, lleno de casas humildes, en cuyas fachadas Los Pueblos de España, en mayo de 1976, dejaron su impronta en recuerdo al poeta oriolano en unos murales, en gran parte, por desgracia hoy desaparecidos o muy deteriorados.

Pero, situémonos en los primeros años cuarenta del siglo pasado, en los momentos en que se perforaba el túnel que daba continuación de la carretera de Alicante a Murcia, sin necesidad de pasar por la ciudad. En esos años, en que cientos de personas de Orihuela y sus pedanías, «al salir el sol» en romería acompañados de rondallas, parejas a caballo, carros engalanados y carrozas venidos desde las partidas rurales y acompañados por la Unión Lírica Orcelitana, conducían la imagen de San Isidro desde la iglesia de las Santas Justa y Rufina, hasta la pequeña ermita que fue bendecida por el obispo José García Goldáraz. Imagen adquirida en 1951, en sustitución de otra anterior, y de la siempre me ha llamado la atención la excesiva desproporción entre el santo y las reducidas novillas que lo acompañan. Ya en la pradera, tras celebrase una misa en honor al santo, se bendecían los campos, frutos y cosechas. Después se desayunaba, almorzaba y merendaba entre los árboles, habiéndose instalado toldos e incluso montado merenderos, con relativas comodidades. Entre ellos, El Palas que atendía a las autoridades civiles y eclesiásticas sirviendo un arroz y costra y el Bar Rondollo, que se anunciaba con unos ripios: «Va a poner un mostrador/ más largo que los Andenes, pá que no pases calor/ aunque subas con los nenes/». La fiesta terminaba a la puesta de sol, con el sorteo, como era preceptivo «ante notario», de un par de novillas de pura raza castellana. Tras lo cual se regresaba en romería con el santo hasta su capilla en Santas Justa y Rufina.

Los festejos duraban dos o tres días, se otorgaban premios a las carrozas y carros adornados y eran anunciadas por la ciudad con un bando, en muchos casos de estilo panocho, de los que era autor Antón Cutillas (seudónimo de José Antonio Poveda, el de El Palas), pregonado por Manolín Grau `el Catalán´, desde una carroza. A partir de la mitad de los años cincuenta decayó la romería, coincidiendo con las nuevas edificaciones en la pradera. Se demolió la ermita, y en 1981, se fabricó una nueva y se comenzó a celebrar esta fiesta en el Barrio. En ese año, la revista Oleza, publicó un número extraordinario dedicado a tal efeméride y desde el Ayuntamiento se quiso promocionar la vieja romería. Han pasado muchos años. Ahora es el barrio quién invita a los oriolanos a participar en sus festejos. Pero, aunque han transcurridos muchos lustros, salvo que el 15 de mayo caiga en sábado o en domingo, es día laborable, a pesar de que el paro no se detiene y los precios siguen en alza.

Fuente: http://www.laverdad.es

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